El tema marco convocante de esta edición de “Las Conversaciones del EXTREMO SUR” fue “Aspectos de un plan regional”, explorado desde distintos ángulos por cuatro grupos de “conversantes”, abordándolo desde los siguientes aspectos:

La integración de la naturaleza

La integración de las minorías

El respeto de la(s) identidade(s)

¿Cómo lograr un tamaño sustentable?

Mi contribución más significativa en esta edición de las “Conversaciones del EXTREMO SUR” consistió en presentar en ese marco la obra de arteciencia “El Mundo de NAVIS UTOPIA” que presenta los principales rasgos de un mundo sustentable, inclusivo y floreciente: una herramienta para la construcción de futuros desde la perspectiva del pensamiento sistémico-complejo. OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Cualquier plan de desarrollo tiene que gestionarse hacia un horizonte. Horizonte que hoy es local-planetario y emerge de un contexto de interdependencia y complejidad creciente en el que se juegan múltiples y delicados desafíos. Un plan regional, de desarrollo biosocial coevolutivo multidimensional, considera la integración y valoración del pasado en el presente, hacia o desde el futuro: múltiples configuraciones espacio-temporales en donde la diversidad de minorías nutre las riquezas que existen y se crean en la región. Una región, geográficamente pequeña o amplia, en donde la dimensión humana se ha rescatado y preservado en un tejido abierto que entrelaza la región con muchas otras, a lo largo y ancho del planeta y más allá, lo cual aparece claramente como realidad en “El Mundo de NAVIS UTOPIA.

Como Grupo de conversación elegí “La integración de las minorías”, puesto que lo considero un desafío crucial en el momento actual regional y planetario. En nuestro recorrido vimos que tanto las mayorías como las minorías son dinámicas y que es el movimiento, el cambio, la curiosidad, la apertura, el registro del otro lo que permite la comunicación, y con ello el crecimiento como personas, grupos, sociedad. Lo hemos vivenciado en el transcurrir de las “Conversaciones del Extremo Sur” y también en nuestras vidas, en distintas circunstancias y ámbitos de relación.

Identificamos que:
Todos, por el sólo hecho de ser únicos y singulares constituimos minoría, desde algún punto de vista en distintas circunstancias y momentos.
Existen minorías que constituyen elites socioculturales, a veces ocupando posiciones de poder político de amplia influencia en un país o región.
Todas las minorías poseen potenciales y posibilidades de contribución de valor, no suficientemente reconocidos por ellas mismas y¬¬/o por otros grupos.
Las cerrazones, mayormente, son gestionadas por minorías reticentes a la integración, de otros a su grupo o de ellos a otros grupos. Esto, muchas veces, se expresa en prácticas político-sociales discriminatorias, soslayadas o bien manifiestas, como por ejemplo acoso escolar/bulling o laboral/mobbyng.

Un modo de facilitar la apertura es propiciar situaciones y relacionamientos en “situación de pares”, la confrontación con otros, en el sentido de “verse” mutuamente, que permite el reconocimiento mutuo, la ejercitación y el cultivo del hábito de valorar, celebrar y aprovechar las diferencias de la unidad-diversidad humana.

Aquí una síntesis del proceso del Grupo “Integración de las minorías” y el aprendizaje derivado:

Iniciamos las conversaciones en medio de un temporal de nieve, que duró toda la semana. Los demás “conversantes” habían elegido otro  Grupo y el nuestro arrancó con menos integrantes de los que require la metodología, sin embargo se optó por hacer la experiencia.

La metodología bajo el diseño del Banathy Conversation Model especifica la constitución de un grupo de hasta 40 personas, integradas en grupos con más reducidos,  de 5 a 7 integrantes, siempre dispuestos a participar en todo el recorrido:

Antes del encuentro presencial:

Preparando su postura inicial para comenzar a alimentar el intercambio y el conocimiento mutuo,  iniciando intercambios de ideas por correo electrónico, que implica la lectura de las posturas de los demás de su grupo de 5 a 7 integrantes, lo cual es importante para hacerse una idea de con quién se conversará y cómo es su abordaje a la cuestión específica.

Durante el encuentro presencial:

Escuchando a los demás y ofreciendo sus contribuciones tendientes a enriquecer las reflexiones y explorar puntos de vista diferentes a los propios habituales con respecto al tema, y así avanzar en generar conocimiento nuevo y fortalecer la tolerancia hacia el “pensar distinto” de los demás integrantes del Grupo.

Una vez concluido el encuentro:

Colaborando en la generación de una síntesis, de lo más relevante del proceso y los “ajá”, las comprensiones que hayan experimentado, muchas veces, resultado de la tensión entre posturas dispares, posiciones difíciles de mancomunar.

En ésto último radica el valor diferencial más importante que ofrece la metodología del Banathy Conversation Model: lo esencial de la práctica dialógica y el motor de la generación de conocimiento nuevo.

Primer día:

A primera hora, éramos solamente tres: Lilian, Silvia y Lucas. Nos dedicamos a explorar cuestiones que hacen a la benevolencia o la dureza para con las minorías en el ámbito de los grupos, las comunidades y la sociedad, como práctica de ejercicio de poder: el poder que reconoce, valora y respeta, por un lado, y el poder que juzga, discrimina y castiga por el otro.

Encontramos que hay una enorme gama de prácticas que van del sometimiento al otro al respeto profundo por el otro, y entre éstos últimos recordamos a los Cuáqueros por su costumbre de escuchar –siempre– lo que alguien, que supuestamente ha cometido una falta, tiene para decir a su comunidad, además de la práctica cotidiana de compartir momentos de silencio.

Optamos por tomarnos un tiempo prolongado, en silencio, para preguntarnos sobre la cuestión de la integración de las minorías. Contemplamos el paisaje cubierto de nieve que se abría frente a la ventana, los copos en movimiento estallando suavemente en la blandura blanca que lo cubría todo, los sonidos se acallaron, en la universidad en ese momento éramos pocos. Los tres, en silencio, resonábamos con nuestras preguntas:

¿Cómo integrar a las minorías? ¿Qué es una minoría? ¿Qué significa integrar? ¿Integrar en el contexto de un plan regional? ¿Qué región? ¿Un área geográfica puntual y sus alrededores? ¿Otro tipo de concepción de región para el mundo actual/por venir? ¿Cuál es el concepto de plan en ésta conversación?,…, y así las preguntas se fueron sucediendo para mí, y reaparecieron con otra forma, luego cuando compartimos en plenarios y otros momentos, y nos anoticiamos de las exploraciones y cuestionamientos de los demás grupos en el transcurrir de “Las Conversaciones”.

Segundo día:

Lucas ya no volvió. Él quería conocer de qué se trababa esto de las “Conversaciones”, y nos había dicho que además de estudiar, trabaja por lo que no podía continuar participando en los siguientes días.
Contamos con la participación de Ricardo por la mañana, con quien nos preguntamos qué tipo de prácticas, qué tipo de propuestas, facilita la integración de las minorías en los grupos y en la sociedad.
Primero hay que reconocerlas. Sucede a menudo, que no se ve a los otros en su ser distinto, especialmente cuando se mira el mundo desde un pensamiento único.

Cada vez que se cree que se está hablando de lo mismo y que las obvias diferencias entre quienes interactúan se deben a sus intereses específicos en torno a la cuestión, se está interactuando desde la ceguera del pensamiento único: es el pensamiento que sustenta la actitud de imponer un modo de abordar la cuestión, un tipo de interpretación del tema a los demás. Bajo la ceguera del pensamiento único, hay un pobre lugar de verdad que se impone desde la mayoría o desde la minoría, y constituye una fuerte barrera a la integración, al respeto mutuo, a la capacidad de reconocer la unidad subyacente en intereses y valores compartidos.

Las prácticas dialógicas son clave, las metodologías de la conversación orientada, significativa, con propósitos específicos, que incluyen momentos de convivialidad, momentos de exploración con apertura y curiosidad, de investigación, de reflexión, de escucha mutua, del estar juntos en silencio, en presencia del otro, de los otros, de lo que nos excede, de lo significativo que nos une y constituye es una clave para disolver esas barreras, que tan a menudo en la historia humana se han erigido en hirientes murallas capaces de destruir familias y naciones.

Por la tarde, cuando nos disponíamos a preparar nuestra exposición para el plenario se nos unió Maia. Recapitulamos lo relevante de nuestro recorrido, incluyendo la inquietud por prácticas integradoras y ella compartió lo que implementa en sus clases, cuando en su rol de profesora nota que alguien queda rezagado, marginado, apartado genera oportunidades para incentivar la participación de esa persona, de acuerdo a la circunstancia del momento. Generalmente todo el grupo reconfigura su modo de interactuar hacia una modalidad más integradora.

Intercambiamos acerca de las posibilidades de ampliar y adaptar su uso a otros ámbitos de acción, mientras Maia dibujaba los hitos del recorrido de la conversación en el grupo, incluyendo su práctica integradora. Pero luego, cuando la presentamos al plenario, fue objetada por ser impulsada desde quien ejerce el poder, con lo cual experimentamos las dificultades de prescindir de una adecuada contextualización.

Esa noche Lilian y yo, por separado, reflexionamos en el devenir de nuestro Grupo y evaluamos su funcionamiento en relación a nuestras aspiraciones, con la idea de conversar sobre este particular al día siguiente.

Tercer día:

Cuando nos disponíamos a comenzar, supimos que sólo estaríamos nosotras dos atizando la conversación, salvo que se nos uniera alguien de otro Grupo. Sucedió entonces una amable confrontación: una frente a la otra, de pie, por turno, expresamos y escuchamos la evaluación del Grupo y el sentipensar de cada una, y de común acuerdo decidimos darlo por disuelto, e integrarnos a otro Grupo. Así lo comunicamos a Ricardo en su rol de coordinador general, luego Lilian se unió al Grupo dedicado a “Cómo lograr un tamaño sustentable” y yo al Grupo “La integración de la naturaleza”.

Cuarto día:

Con el Grupo disuelto y sus integrantes participando en otros grupos, no se logró la tensión creativa que suele ser la vía para los “ajá”, las comprensiones transformadoras, que un grupo de conversación puede propiciar.

Quinto día:

El último día Lilian y yo nos reunimos para elaborar una síntesis de lo recorrido por nuestro Grupo, y en la reunión plenaria ofrecimos un ejercicio lúdico de integración: una danza de reconocimiento del otro, los otros.

Aprendizaje: 

Dar siempre lo mejor de sí a una conversación, con honestidad intelectual y emocional, para explorar en profundidad el tema de la conversación, de acuerdo al propósito planteado. Es un componente que estuvo a lo largo de todo el proceso del Grupo “La integración de las minorías” en el marco de las “Terceras Conversaciones del Extremo Sur”.

“Las 3ras Conversaciones del EXTREMO SUR” fueron organizados por la Universidad Nacional de Tierra del Fuego y tuvieron lugar en Ushuaia, del 15 al 18 de septiembre de 2015, con el auspicio de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), el CESDES (Centro de Estrategias Sistémicas para el Desarrollo), el GESI (Grupo de Estudios de Sistemas Integrados), la International Federation for Systems Research (IFSR) y la International Society for the Systems Sciences (ISSS)