Las personas somos protagonistas y responsables de la realidad que vivimos.
Mucho depende de qué hacemos y cómo hacemos lo que hacemos.
Hoy disponemos de los conocimientos para diseñar conscientemente nuestro mundo personal y social.
Hay metodologías y prácticas que facilitan entrar en sintonía con nuestras aspiraciones más genuinas, ampliar perspectivas y propiciar las mejores realidades.

En nuestro mundo actual la complejidad y la interdependencia crecen aceleradamente. Todo está muy cerca y nos afecta más de lo que parece.
En un contexto con esas características:
• Sustentar el desarrollo personal y colectivo es una necesidad perentoria.
• Crear visiones compartidas es abrir horizonte al bienvivir en el corto y el largo plazo.

En todos los ámbitos surgen nuevos modos de hacer que se mezclan con los ya son obsoletos: identificar qué cambiar y qué preservar es una clave de la gestión del cambio. Ensoñar lo deseable, envisionar un horizonte, generar organizaciones sinergéticas, favorables al aprendizaje y a la generación de beneficios amplios es una vía al alcance.
Disponemos de los conocimientos que permiten ampliar perspectivas, lograr mejores resultados y más beneficios: una economía amable.

Cada pequeña acción deja una estela en la gran trama que nos sustenta
¡bien vale impregnarla de amabilidad!
y así propiciar una economía amable con las personas y el medio ambiente

Estudio 0116