Debido a mi interés por la emergencia de una economía más amable con las personas y el medio ambiente, Charles François en su momento me sugirió traducir un artículo de reflexión que el catedrático Matjaz Mulej había escrito bajo el título ¡Por Favor… paren con el suicicio colectivo de la humanidad! – cinco casos representativos de pensamiento sistémico para la sinergia de factores críticos en pos de la solución de la crisis global.
Me pareció interesante la propuesta que Mulej desliza en el subtítulo, ya que frente a una crisis tan profunda, sinergizar factores críticos en pos de horizontes promisorios nutre procesos de transformación individuales y colectivos. Es el motivo por el cual me di a la tarea, contando con el apoyo de Charles François para la revisión.
Lo más importante del artículo es que deja ver que la humanidad podría vivir sustancialmente mejor que actualmente: cuenta con los conocimientos y tecnologías que lo habilitan. Comprenderlo es esencial para abrir las vías que den lugar a realidades más amables.

Aquí, a continuación, comparto la traducción del artículo escrito por Matjaz Mulej:

Introducción:

En el transcurso de las primeras tres semanas de julio del 2009 participé de tres eventos científicos cruciales, en Nainital, India y Brisbane, Australia. Junto con unas doscientas contribuciones de interés leí cinco libros, los que descubrí interrelacionados y valiosos como para compartir poniéndolos en sinergia. Su lectura me produjo preocupación (de ahí el título) y esperanza (de ahí el subtítulo). Echan luz a la actual situación de la civilización de la humanidad y posibles vías de superación, sobre todo al ponerlos en sinergia como aquí se sugiere. La gente ha tenido y sigue teniendo la tendencia a olvidar hechos tales como los siguientes:
• La Economía es parte de la naturaleza más que al revés.
• El consumo humano de los recursos naturales sobrepasan y en mucho la capacidad del planeta Tierra, con lo cual se destruye tanto el capital natural no renovable como los ingresos.
• Este proceso conduce al suicidio humano colectivo en un futuro cercano.
Significa que el actual paradigma industrial es unilateral y orientado al corto plazo, y requiere ser reemplazado por un pensamiento/comportamiento sistémico/holístico. Es hora de agregar discernimiento a la eficiencia o de extinguirse como especie; la necesidad deberá reemplazar la codicia y el suicidio.
Von Bertalanffy estaba acertado cuando abogaba acerca de la necesidad de ampliar lealtades nacionales para hacerlas planetarias y empeñarnos en pensar y actuar primordialmente como miembros de la humanidad…y en proteger a otros en su individualidad e identidad cultural. El autor abogaba por una nueva moralidad global, un “ethos” que no se centra en el individuo, sus bienes y valores personales solamente, sino en la adaptación de la humanidad como un sistema global a su nuevo ambiente. La necesidad de esta nueva moral es imperativa, afirmó:
“Estamos ante realidades emergentes, ya no interactuamos en grupos humanos aislados, sino con una sistemática interdependencia en una comunidad global: es éste nivel de realidad el que debemos tener en vista si es que queremos ser capaces de inspirar acciones en gran escala diseñadas para asegurar nuestra supervivencia colectiva e individual:” (Davidson, 1983, citado por Elohim, 1999)

A lo largo de los años participé de varios libros publicados acerca de estos temas, y no fuimos los únicos en dar la necesaria voz de alarma y sugerencias innovadoras. No voy a mencionar que una sola frase. Una frase de Dyck, Mulej y coautores (1998) utilizada como referencia en universidades de varios países, que recibió una crítica que decía: “Los 30 casos y comentarios multidisciplinarios acerca de ellos mostraron que el Banco Mundial estuvo aplicando una perspectiva incorrecta en los países subdesarrollados.” Obra en coautoría por Ećimović, Mulej y otros fue referida en la International Encyclopedia de Ch. François (2004) como un ejemplo de aplicación de pensamiento sistémico a problemas complejos. Luego otra en coautoría Božičnik, Ećimović, Mulej y otros en el 2008 quedó agotada rápidamente, sin mayor publicidad.

Los cinco libros que presentaré brevemente aquí tuvieron mayor publicidad, lo cual está muy bien, pero más que individualmente, como obras interrelacionadas. Merecen ser consideradas un sistema dialéctico por sus perspectivas interdependientes con respecto al mismo problema: la supervivencia de la especie humana en la riesgosa combinación de cambio climático, agotamiento de recursos naturales y crisis ambiental, económica y social. Los cinco libros son algo reiterativos, pero en su mayor parte se complementan en la información crucial que ofrecen acerca de la real situación concerniente a los problemas críticos y las formas de resolverlos en función de los recursos materiales y tecnológicos disponibles, pero insuficientemente utilizados para ese fin. Los elementos que faltan son básicamente dos, aunque de difícil resolución:
• La voluntad política de las personas de mayor influencia en gobiernos y de las que concentran la riqueza, y para quienes las ganancias actuales significa más que el futuro de sus propios hijos y nietos. Por ende son los (principales) causantes del suicidio colectivo de la humanidad cuya ocurrencia es una amenaza próxima.
• La transición desde la economía escindida y los valores de la era industrial hacia aquellos propuestos por La Teoría General de Sistemas y Cibernética desde su origen, hace más de sesenta años. Los valores sistémicos/holísticos posibilitan la sinergia de muchos pequeños especialistas cooperando en equipos interdisciplinarios en lo que hace a la creatividad y el comportamiento humano en general. Estos cinco libros también son complementarios con otra obra clave de: Goerner, Dyck, y Langeroos (2008) que no será presentado aquí. Los aquí presentados son:

1. Graeme Taylor: Evolution’s Edge: The Coming Collapse and Transformation of our World; ISBN 978-0-86571-608-7; Copyright © 2008 por Graeme Taylor; Publicado por New Society Publishers, Gabriola Island, Canada

2. David. S. Korten: AGENDA FOR A NEW ECONOMY; From Phantom Wealth to Real Wealth; ISBN 978-1-60509-289-8 (pbk.); ISBN 978-1-60509-2904 (PDF e-book); Copyright © 2009 por ‘The People-Centered Development Forum’; Editorial: Berrett-Koehler Publ., Inc., San Francisco, Ca., USA

3. Lester R. Brown: PLAN B 3.0; Mobilizing to Save Civilization; ISBN 978-0-393-06589-3 (cloth); 978-0-393-33087-8 (pbk); Copyright © 2008 por Earth Policy Institute; Publicado por Earth Policy Institute, W. W. Norton and Co., New York, London

4. Errol E. Harris: Twenty-first Century: Democratic Renaissance, From Plato to Neoliberalism to Planetary Democracy; ISBN 978-1-933567-15-0; Copyright © by Errol E. Harris, 2008; Publicado por The Institute for Economic Democracy Press, Sun City, AZ., and Fayetteville, PA, en cooperación con Institute on World Problems y Earth Rights Institute

5. Glenn Martin: World Revolution through World Law. ISBN 0-9753555-2-X pbk); ISBN 0-9753555-3-8 (hc); Copyright © 2006 by Glenn Martin; Published by IED Institute for Economic democracy, Sun City, AZ, en cooperación con Institute on World Problems, Radford, Va.

L. R. Brown, D. C. Korten, and G. Taylor analizan los actuales procesos socio-económicos, mientras E. E. Harris apela a la historia del pensamiento filosófico y concluye con ideas acerca del orden mundial del futuro. Glenn Martin agrega su abordaje legal al respecto. Todos ellos sugieren formas de superar lo que puede ser considerado el mayor desafío de la humanidad, en toda su historia. Los autores utilizan diferentes fuentes y tipos de información para llegar a conclusiones similares:
La humanidad dispone del conocimiento y la tecnología para resolver los problemas que enfrenta y que ha creado, con su concepción de soberanías nacionales y capitalismo de tendencia monopolística que incluye el sistema legal internacional y la concepción socio-económica de las eras industriales y post-industriales. En ellos los impactos humanos son globales y de largo plazo, pero la humanidad ha optado por perspectivas selectivas y de corto plazo como base para su accionar. Por lo tanto no deberíamos hablar de países desarrollados y subdesarrollados, sino de países auto-destructivos. La humanidad requiere de la voluntad política para innovar y renovarse.
La causa de esta peligrosa situación y tendencia puede sintetizarse como el desprecio y rechazo deliberado o no intencional de las teorías sistémicas y cibernéticas, de visión holística que promueven un comportamiento global coherente. De este rechazo resultan asimismo peligrosas inadvertencias.
Las sugerencias vertidas por Brown, Harris, Korten, Martin and Taylor, podrían llamarse conceptos sistémicos informales, dado que (a excepción de Taylor) no usan el lenguaje formal de la Teoría sistémica, ni de la cibernética, pero han construido sinergias de información y puntos de vista cruciales y logran el requerido holismo en sus aproximaciones y conclusiones. Más aún, si ponemos los cinco libros mencionados en sinergia entre ellos y con otros libros aquí referidos (y varios más). Esta sinergia provee y por mucho una mejor respuesta a la crisis actual que ninguno de los que hemos analizado recientemente, incluidos los más famosos (Božičnik, 2007; Božičnik, Mulej, 2009; Ećimović et al, 2007; Hrast et al, 2006, 2007, 2008, 2009; Knez Riedl et al, 2001; Knez Riedl et al, 2006; Mulej, 2007; Mulej, ed., 2009; Mulej et al, 2008; Prosenak et al, 2008; Šarotar Žižek y Mulej, 2009; etc).

El libro de Taylor:

Taylor utiliza la teoría de sistemas evolutivos y mucha información factual que echan luz de manera impresionante en base a ello. En el año 2009 ha sido galardonado con un prestigioso premio y su libro ha sido destacado por su valioso aporte a la superación del desafío actual. Concuerdo y señalo que lo haría mucho mejor en sinergia con los otros libros aquí mencionados.
Taylor comienza con una frase atribuida a Albert Einstein: “Los problemas no pueden ser resueltos en el mismo nivel de conciencia en el cual se crearon.” El sistema socio-industrial que dio origen a los problemas actuales es incapaz de resolverlos. La alternativa es un nuevo tipo de civilización planetaria con una visión, valores e instituciones sociales diferentes. La evolución social es el proceso por el cual las sociedades se reorganizan bajo formas más complejas y con nuevas capacidades. Lo cual muestra que el próximo nivel de civilización –que reemplazará a la industrial– ya ha comenzado a emerger. Dados los acuciantes problemas resultantes de la sociedad industrial, la cuestión estriba en la rapidez que requiere el cambio. Debería ocurrir antes de que:
– El cambio climático (en su libro: comparable a una guerra nuclear en función a sus amenazantes impactos).
– El agotamiento de los recursos naturales y la biodiversidad del planeta Tierra, y
– Las amenazas de guerra relacionadas a lo anterior.
conduzcan a la ruina de la actual civilización. De lo contrario no se logrará su salvación.

La ilimitada expansión iniciada con la era industrial, hace unos siglos, ya no es posible. En aquel entonces la población de la Tierra y su consumo equivalía a una pequeña porción de las actuales cifras. Para muchas personas esos cambios cruciales apenas son perceptibles. Taylor lo explica comparando el crecimiento de la población y su consumo de recursos naturales con el crecimiento exponencial de las bacterias en una botella. La botella, al igual que el planeta, tiene sus límites. El número de bacterias/humanos “se duplica minuto a minuto”. De manera que cinco minutos antes de concluir la hora, el tres por ciento del total ha sido ocupado. Un minuto antes de la (siguiente) hora poco más del 50% queda libre aún.

En consecuencia, la humanidad tiene tres elecciones posibles:
1. Continuar actuando como hasta ahora, aunque el último minuto esté próximo. El suicidio de la humanidad se está tornando inevitable.
2. Introducir algunos cambios menores (similares a las medidas gubernamentales y regulaciones del mercado tomadas en el 2009), lo cual pospondrá el final inevitable. Es similar a cambiar de lugar las sillas en la cubierta del Titanic a punto de chocar con el iceberg.
3. Transformar el paradigma y resolver el problema. Dos casos: Si EU. aplicara el dinero destinado a la guerra por petróleo en Irak a inversiones –en las tecnologías ya disponibles para la obtención de energías de fuentes alternativas– EU se autoabastecería. La Unión Europea demuestra que un nivel supranacional puede coexistir bien con los estados nacionales, al tiempo que EU. mantiene autoridades que exceden las limitaciones legales de las Naciones Unidas, etc.

Taylor lo sintetiza prolijamente al comienzo (y lo elabora muy bien luego): “La humanidad no tiene elección: la supervivencia de la civilización requiere su evolución hacia un nuevo tipo de sistema social. Una sociedad de consumo no puede ser transformada en una sociedad de conservación sin cambios estructurales.”
“Enfrentamos un desafío monumental y una maravillosa oportunidad. El desafío es evitar la catástrofe del colapso de nuestro mundo natural y social. La oportunidad es la de superar la arraigada adicción humana a la guerra y la codicia, y en su lugar crear una civilización pacífica y saludable. Esto es posible puesto que las mismas fuerzas que nos están llevando a la destrucción están creando las condiciones para un cambio constructivo.”

“Las sociedades humanas han venido evolucionando por más de 200.000 años. Clanes nómades de cazadores-recolectores armados con lanzas con puntas de piedra se han transformado en naciones industrializadas armadas con misiles nucleares.”
“En el proceso, ocasionales contactos entre bandos aislados tornaron en intercambios constantes en redes internacionales. La globalización marca el comienzo del tremendo pasaje de un pasado tribal y de confines nacionales a una civilización planetaria. Pero también marca el fin de los territorios inexplorados y de los recursos por descubrir. Con el acortamiento de distancias y tiempos nuestra especie ha comenzado a tomar conciencia de que habita en un planeta finito, con recursos finitos.”
“La globalización está impulsando un profundo cambio en la conciencia humana. Por un lado, nos ha forzado a comprender que no podemos hacer cualquier cosa que querramos –el precio de explotar la naturaleza y los unos a los otros será nuestra propia destrucción. Por otro lado, estamos aprendiendo que nuestras diferencias son menos importantes de lo que tenemos en común–. Somos todos humanos; si nuestra especie lo logra, nuestros hijos y nietos podrán disfrutar de vidas felices, si no lo logra, habitarán en un mundo marchito.”

“Este es el tiempo en el que podemos –y debemos– concretar un GRAN CAMBIO. Creemos que la crisis global es un acontecimiento crucial e inevitable de la evolución social de nuestra especie. Nuestra especie no ha fallado –más bien corremos el riesgo de ser víctimas de nuestro propio éxito–. La Era Industrial no ha sido un error evolutivo, sino un estadío necesario en el desarrollo humano. Ha impulsado el crecimiento de la ciencia y la tecnología, y ha provisto a buena parte de la gente con una mejor y más larga vida. Sin embargo, esos beneficios han venido acompañados con enormes costos ambientales y sociales, y el sistema industrial ahora ha llegado al límite se su utilidad.
“El desarrollo continuo de capacidades tanto destructivas y como constructivas genera dos tendencias:
– La tendencia dominante hacia el colapso – consumo no sustentable y destrucción ambiental.
– La tendencia emergente hacia la transformación – ideas, valores y tecnologías sustentables.
“Ambas constituyen las principales fuerzas que conforman el mundo actual”

“Nada garantiza que todos los elementos necesarios para el desarrollo de un sistema sustentable aparezcan con la rapidez necesaria para evitar daños ambientales y sociales irreversibles. Las grandes transformaciones evolutivas sólo ocurren cuando se alcanza un nivel de transformaciones paradigmáticas críticas (mutaciones funcionales) en el sistema biológico o social. Si los nuevos componentes son compatibles, sus interacciones pueden comenzar a cambiar la forma y el funcionamiento de todo el sistema.
“Todos los componentes sociales y tecnológicos clave de un sistema sustentable tienen que estar presentes –necesariamente– para que sea posible la transformación de nuestra sociedad de consumo en una sociedad de conservación. Por este motivo es necesario propiciar activamente su desarrollo. Para hacerlo, necesitamos comprender no solamente el proceso evolutivo sino también los requisitos de un sistema sustentable. El propósito de “EVOLUTION’S EDGE” (Frontera de la Evolución) es ayudarnos a determinar cómo podemos promover mejor la transformación constructiva de nuestro mundo.

“El desafío no es solamente cambiar nuestros valores e instituciones sociales, sino cambiarlos lo suficientemente rápido como para evitar un desastre socio-ambiental.”
“Mientras los sistemas sociales precedentes (edad histórica) tomaron miles de años para desarrollarse, nosotros tenemos solamente unos pocos años para transformar nuestra civilización. Afortunadamente no comenzamos de cero. La evolución hacia una sociedad holística comenzó hace más de cien años: muchos de los componentes clave de una sociedad sustentable ya están presentes. Es más, nuestra especie está constantemente aprendiendo nuevas habilidades y tornándose crecientemente adaptable.
La civilización se ha vuelto insustentable al tiempo que nuestra especie fue adquiriendo la habilidad de rediseñar sistemas de vida.
Comprender el funcionamiento de los sistemas vivientes es un conocimiento tan poderoso como peligroso. Puede ser utilizado tanto de forma irresponsable y destructiva como constructiva y con el propósito de diseñar un sistema social sustentable. Dado que la evolución implica innovación (la emergencia de nuevas formas y funciones), es posible para la humanidad acelerar el proceso evolutivo.

“El desafío que enfrenta la humanidad ahora es transformar rápidamente su sistema global en un sistema sustentable. La supervivencia de nuestra especie es una tarea más urgente que la carrera espacial, sin embargo en muchos aspectos se trata de un proyecto similar. Cuando de ir a la luna se trata, solamente tenemos una idea general de cómo vamos a hacerlo. Y si bien quedan muchos problemas difíciles por resolver, contamos con las herramientas teóricas necesarias para resolverlo.
“Lo esperable es una enorme resistencia. Las innovaciones tecnológicas –como los ferrocarriles y los automóviles– inicialmente siempre han tenido que superar descalificación y oposición, y las innovaciones sociales –como la democracia y la educación pública– encontraron fuerte oposición.
Los intereses arraigados siempre argumentan que los cambios progresivos causarán ruina económica y caos social. Esos mismos argumentos son los que ahora se esgrimen respecto a los esfuerzos para proteger el medio ambiente e introducir tecnologías renovables. Como es habitual, tales argumentos son parciales e irracionales. Dado que la economía global ya no es sustentable, su completa trasformación no es una opción, sino un requisito. Crear una economía más eficiente y equitativa no causará depresión global, sino que es la única vía posible de evitar el colapso económico y sustentar el crecimiento económico.

La primera parte describe en detalle el próximo colapso de nuestro mundo natural y social. Muestra porqué nuestro sistema global es inviable ambiental y culturalmente, porqué el diseño del sistema industrial es ahora obsoleto y porqué ajustes en las políticas y las nuevas tecnologías no serán capaces de evitar su inevitable colapso. Hace referencia al motivo por el cual civilizaciones anteriores han fallado y como crisis en cascada pueden provocar el colapso del sistema.
La segunda parte describe cómo un nuevo y diferente tipo de sistema social ha comenzado a emerger y cómo podemos apoyar este proceso. Describe factores de cambio paradigmáticos que conducen a una sociedad más compleja y consciente. Estos factores están ahora en desarrollo y en interacción unos con otros, y proveen el potencial para una rápida evolución social. Tecnologías emergentes, ideas, valores y organizaciones sociales son examinados, y su rol para apoyar la evolución hacia un sistema sustentable es analizado, así como las grandes tendencias globales y probables escenarios futuros. Se sugieren maneras de concretar los cambios necesarios. “Sanar nuestro agonizante planeta” requerirá de la sabiduría colectiva y del esfuerzo combinado de millones de personas. La alternativa a nuestra cancerosa sociedad de consumo no es un nuevo dogma y otra monocultura, sino una elevada conciencia y la diversidad cultural de una civilización holística.”

El libro de Korten

Por su formación, D. C. Korten no es un analista sistémico, pero su aproximación es la de un lúcido pensador sistémico acerca de la economía y la ecología: va en busca de la visión de conjunto y de las causas ocultas bajo la superficie. Lo hace con un enfoque (y equipo) interdisciplinario con el propósito de sugerir un sistema de medidas. No es el primero de sus libros en ese sentido. Pero en un período en el cual –emerge– la crisis financiera y económica del 2008, la que –de hecho– es la crisis del concepto socio-económico y sus valores-cultura-normas éticas preponderantes, el suyo es un libro crucial para todos aquellos que desean encontrar una salida viable a la crisis.

Riqueza Fantasma– es la noción con la cual Korten describe el concepto vigente en Wall Street: dinero es riqueza. Pero Wall Street genera riqueza solamente para unos muy pocos y en detrimento de la mayoría en el mundo entero. Esa riqueza no tiene relación con la producción de valor real, un valor que responda a las reales necesidades de las personas, sus hijos, familias y comunidades, incluyendo su interés por mantener la salud y vitalidad de su medio ambiente natural. La Riqueza Fantasma se opone a la visión que Adam Smith tenía acerca del capitalismo/economía de mercado plena de transparencia en la que no tienen lugar los monopolios, los oligopolios, y los sistemas de tipo feudal con sus concentraciones de riqueza. La crisis del 2008 muestra claramente que está fallando y conduciendo a la humanidad hacia el desastre en vez de un futuro vivible.

La Riqueza Real, en palabras de Korten, se relaciona con la felicidad y con el bienestar de las personas a largo plazo. Se mide por medio del “Happy Planet Index – Indice de Planeta Feliz = (Satisfacción de vida x Expectativa de vida/Huella Ecológica)” creado por la New Economic Foundation de Londres (p. 99). Su resultado es un indicador de la eficiencia ecológica con la cual una sociedad produce determinado nivel de bienestar físico y emocional. (En éste índice Zimbabwe se ubica en último lugar, el 178, Rusia en el 172, E.U. 150 junto a otras naciones industrializadas, mientras Vanuatu ocupa el primer lugar.) La eficiencia ecológica puede ser alcanzada en una economía de Mercado bastante en línea con la verdadera visión de Adam Smith. Reemplazando la Economía de Riqueza Fantasma por Riqueza Real fundada en la Main Street Economy (Economía de la Corriente Principal), vale decir: producción y mercado local. La Economía de la Corriente Principal, que implica producción y Mercado local requerirá mucho más que el ajuste de los márgenes. Requerirá un rediseño radical de abajo hacia arriba en nuestros supuestos económicos, nuestros valores e instituciones.

La vida, y no el dinero, es la medida de la riqueza real. Las formas más importantes exceden el alcance de los precios, y no son objeto de compraventa. Incluyen hijos saludables y felices, familias amorosas, comunidades de apoyo, y ambientes naturales sanos y bellos. La Riqueza Real también incluye toda la variedad de objetos de valor artístico, espiritual, o de valor útil esenciales para mantener las variadas formas de riqueza viva, las que pueden tener o no un precio de mercado. Incluyen alimentos saludables, tierra fértil, agua limpia, aire puro, relaciones amables y padres amorosos, educación, cuidado de la salud, oportunidades de servicio satisfactorias y tiempo para la meditación y la contemplación espiritual.

En esos términos AGENDA FOR A NEW ECONOMY (Agenda para una Nueva Economía) es un gran cuadro, o teoría de lo que no funciona en el diseño de las instituciones económicas actuales y de lo que podemos hacer al respecto. Korten muestra que, de hecho, contamos con los medios para crear una economía que responda a seis criterios de salud económica. Una tal economía sería capaz de:
1. Proveer a todos la oportunidad de llevar una vida saludable, digna y satisfactoria.
2. Poner el consumo humano en línea con los sistemas naturales del planeta.
3. Nutrir las relaciones humanas al interior de comunidades sociales contenedoras.
4. Honrar principios de mercado, fundados en reglas claras.
5. Apoyar una eficiente y equitativa alocación social de recursos.
6. Responder al principio democrático ideal: cada persona con un voto ciudadano soberano.

El mensaje del libro de Korten es construir desde la base hacia arriba, no para culpar sino para encontrar soluciones a las fallas del sistema que actualmente amenaza nuestro futuro. Necesitamos reposicionar nuestras prioridades económicas y pasar de hacer dinero solamente para los ricos a crear mejor vida para todos. Esta nueva economía requiere una realocación de recursos económicos desde actividades destructivas, o simplemente generadoras de derroche hacia aplicaciones beneficiosas. Se basa en principios opuestos a los dominantes en el sistema económico de Wall Street e incluye un entendimiento diferente acerca de la riqueza, la naturaleza humana y las fuentes de felicidad y bienestar humano. Korten interpreta que los elementos básicos del diseño de esta Nueva Economía que él busca, son conocidos y los elabora en su libro.

En la primera parte, Korten presenta “El caso para una Nueva Economía”, y muestra que la innovación en la vida socio-económica requiere cambios fundamentales para un mercado alternativo, real en el cual vivir. En la segunda parte Korten explica los motivos por los cuales Wall Street debería ser eliminado. Lo compara con el dominio del imperio Británico con respecto a las 13 colonias que por el abuso de poder de este se rebelaron y en el proceso dieron lugar a los Estados Unidos. Para él, el imperio denominado Wall Street tendrá un final similar. Luego en la tercera parte, Korten esboza su agenda para una economía de riqueza real, que responde a lo que las personas de verdad quieren, renovando las prioridades en función de ello, liberando a la Economía de la Corriente principal. Vale decir, la economía local en el estilo de Adam Smith, adaptando los servicios financieros a la generación de esa Economía de Riqueza Real. Concluye esa parte con un esbozo de lo que significaría vivir en una tal economía.

La cuarta y última parte, denominada “Cambia la historia, Cambia el futuro” lo dedica a la acción. Korten imagina el discurso que espera el Presidente Obama ofrezca alguna vez a la nación, y señala que en la experiencia histórica de la liberación de los Estados Unidos frente al imperio Británico fueron las personas quienes comenzaron la insurrección, y las elites locales se sumaron para no perder sus posiciones. La clase media solía ser la esencia de los Estados Unidos, y debería volver a serlo; la economía debería volver a ser local, más que global. También debería reeditarse el caminar o andar en bicicleta para ir al lugar de trabajo. Las TIC’s deberían reducir la necesidad de viajes internacionales para conferencias, etc. Muchas de las carreteras y otras áreas asfaltadas deberían transformarse nuevamente en bosques, campos y praderas. Las casas deberían usar mucho menos energía, el transporte público debería reemplazar la necesidad de tener un auto y el combustible para su funcionamiento. El sol y el viento deberían ser las principales fuentes de energía. El Producto Bruto Nacional debería ser abolido: mide costos en vez de resultados. Los emprendimientos deberían ser a escala humana y de propiedad local, y destinados a servir a su comunidad. Se debería desistir de las construcciones suburbanas para apoyar la renovación de la naturaleza, y en cambio, construir nuevas viviendas en comunidades compactas. Los agroquímicos deberían ser prohibidos y todo debería ser reciclado en forma de abono u otra manera a fin de eliminar la acumulación de basura. El consumo general debería ser modesto, y la salud y vitalidad elevada, etc.

Una síntesis en 12 puntos de la agenda para una nueva economía aparece en la página 122 de la siguiente manera:
1. Reorientar el foco de la política económica: del crecimiento de la Riqueza Fantasma al crecimiento de la Riqueza Real.
2. Recuperar los beneficios que Wall Street no produce y cargar impuestos y multas con el propósito de hacer inviables sus juegos.
3. Implementar un mercado con fijación de precios a costo total.
4. Mejorar los principios-estatutos de la actividad empresaria.
5. Restablecer la soberanía nacional económica.
6. Reconstruir comunidades con el propósito de dotarlas con capacidades mediante las cuales puedan auto-abastecer sus necesidades básicas.
7. Implementar políticas que favorezcan los emprendimientos a escala humana y en propiedad de intereses locales.
8. Facilitar y financiar adquisiciones de tenencias accionarias con el fin de democratizar su propiedad.
9. Utilizar políticas fiscales y distributivas que favorezcan una distribución equitativa de la riqueza y de los ingresos.
10. Revisar los derechos de propiedad intelectual de manera de facilitar el libre acceso a la información y la tecnología.
11. Reestructurar los servicios financieros de manera que sirvan a la Corriente Principal.
12. Transferir al gobierno federal la responsabilidad de emitir dinero.

Todas estas ideas pueden convertirse en realidad una vez que las personas comprendan que la crisis del 2008 es apenas la punta de un iceberg. Proveen información: la actual economía unilateral, poco holística, conduce hacia la muerte de la actual civilización. Necesitamos dejar de destruir las condiciones de vida de nuestros hijos en beneficio de solamente unos pocos. El tiempo del “Capitalismo feudal” debería ser superado para que el capitalismo de mercado, de la manera en que lo concibió Adam Smith, sea una realidad.

El libro de Brown

Lester Brown es un investigador reconocido mundialmente y autor comprometido con el futuro de la humanidad ahora tan dependiente de su medio natural sobrecargado. Es la humanidad quien destruye el sustento de su propia supervivencia. Su libro abunda en datos persuasivos e interrelaciones en base a una considerable investigación interdisciplinaria (en co-autoría con otros reconocidos investigadores). Ofrece una vía de superación de la actual crisis, dejando abierta la conversación para propuestas que pudieran ser mejores.
En el primer capítulo Brown explica que el modelo de mercado vigente ha fallado para asegurar el bienestar humano puesto que ha menospreciado la interdependencia de la humanidad con su medio ambiente natural y ha saqueado los recursos no renovables más allá de todo límite, dejando a las próximas generaciones unas condiciones extremadamente difíciles. En extrema vulnerabilidad física: su supervivencia amenazada.
El número de estados que fallan en este sentido crece constantemente. Si China continúa elevando sus estándares de vida como lo ha hecho en las últimas décadas, especialmente si China y otros países emergentes alcanzan el nivel de saqueo que genera el consumo occidental, especialmente el de los Estados Unidos, entonces la humanidad necesitará una alternativa radicalmente diferente para sobrevivir, y no solamente para vivir bien en los actuales términos occidentales.

La Primera parte:“Civilización en problemas” tiene cinco capítulos conteniendo profusión de datos y sus interdependencias que demuestran cuán nocivas son las consecuencias de la actual sociedad basada en una economía de mercado cuyos componentes se han considerado partes separadas de la realidad en vez de un sistema. Vale decir sin considerar sus muchas interdependencias y sinergias.
La disponibilidad de petróleo y de alimentos se está deteriorando, los estados evidencian fracasos, las temperaturas y el nivel de los mares se están elevando. Para el 2020 el carbono en la atmosfera debería reducirse en el equivalente a un 80% si se quiere evitar que unas 600 millones de personas tengan que abandonar las zonas costeras ¿Adónde irían? La escasez de agua potable es una amenaza en todo el planeta y es causa de tensión política local e internacional. Los sistemas naturales como los bosques, los suelos, los pastizales, las plantas y los animales están desapareciendo, y los desiertos se están extendiendo. El deterioro es claramente visible: nuestro mundo está dividido socialmente, la salud está amenazada, la economía del consumo-basura se ha tornado inaceptable. La población mundial crece al tiempo que los recursos naturales se agotan/desaparecen, y los refugiados por desastres ambientales crecen. Las tensiones aumentan y los países se desorganizan.

En la segunda parte “La Respuesta – Plan B” Brown expone sugerencias a lo largo de seis capítulos. En el capítulo 7 explica la manera en que la pobreza puede ser erradicada y la población estabilizada: Educación universal básica, mejor salud para todos, superar la epidemia HIV, reducir los subsidios agrícolas, y establecer un presupuesto de erradicación de la pobreza. En el capítulo 8 sugiere la manera de restaurar la Tierra: protegiendo y restaurando los bosques, conservando y enriqueciendo los suelos, regenerando las áreas de pesca, protegiendo la diversidad de la fauna y la flora, plantando árboles para secuestro de carbono en base a un presupuesto de regeneración de la Tierra. En el capítulo 9 explica la manera de alimentar 8000 millones de personas: repensando la productividad de la tierra, elevando la productividad del agua, produciendo proteínas más eficientemente, acortando la cadena alimenticia con acciones en diversos frentes. En el capítulo 10 Brown apunta la necesidad de construir ciudades en función de las personas más que de los automóviles. Aborda el diseño ecológico de las ciudades, rediseñando sistemas de transporte urbano y reduciendo los requerimientos de agua de las ciudades, produciendo alimentos en las ciudades, mejorando asentamientos invasivos. En definitiva: crear ciudades para la gente. El capítulo 11 está dedicado a mejorar la eficiencia energética activando el potencial de ahorro de energía: eliminando el bulbo eléctrico común, usando artefactos y edificios energéticamente más eficientes, reestructurando el sistema de transporte y usando mejores materiales. En el capítulo 12 Brown muestra las oportunidades de activar las energías renovables, básicamente eólica y solar, y la energía térmica de la Tierra y de las olas y mareas serían lo usual en la economía del 2020.

En la tercera parte, en el último capítulo, Brown sostiene que este sistema de advertencias y sugerencias provee una estimulante y nueva opción a la humanidad. Requiere una adecuación en impuestos y subsidios, y la implementación de medidas de estabilización ambiental para que los estados en crisis puedan responder. Todo lo cual debe ser implementado tan rápida y efectivamente como si ha humanidad estuviera en tiempos de guerra movilizándose a la acción en pos de salvarse, dotándose de capacidad de supervivencia. Brown destaca que cada uno de nosotros puede hacer algo.

El libro de Harris

A primera vista su libro encara una temática totalmente diferente, pero de hecho es complementaria. Menciona datos similares, pero con mucho menos detalle y solamente como una base para concluir su tesis de la historia del pensamiento sobre la democracia, la cual incluye sugerencias acerca de la necesidad de repensar el orden legal internacional de manera que habilite a la humanidad a crear una base legal para resolver los mencionados problemas y concretar las acciones sugeridas.
Harris comienza desarrollando el pensamiento de la búsqueda humana por encontrar la mejor forma de orden social, el cual asegura la libertad personal a través de la actitud y el comportamiento individual en el marco de una apropiada organización político-social. Con respecto a esta última se refiere a la democracia como estructura política en la cual los individuos son consultados y por lo que se auto-gobiernan, ya sea directamente o por delegación de poder, al tiempo que se asegura que el gobierno depende del consentimiento de los gobernados. En ese marco debe prevalecer el imperio de la ley. La cuestión, sin embargo, surge con respecto a quienes elaboran, administran e interpretan la ley. El mantenimiento de la ley no debe limitarse al estado nacional, sino debe ser igualmente válido para las relaciones entre ellos.

Aquí es donde comienzan el problema que enfoca el autor, quien cita una frase de George Keeton: ‘La soberanía es el genio maligno de los asuntos internacionales” (p. 123).
Ni la ley internacional, ni Las Naciones Unidas están en condiciones de mejorar ese estado de cosas (hay demasiadas armas, inseguridad, conflicto, guerras, superpoderes hegemónicos, etc.). El primer principio de la ley internacional consiste en la soberanía de los estados, por la cual no se reconoce legislación superior a la suya, ya que de otro modo quedaría anulada su propia autoridad. Las Naciones Unidas en el artículo 2 de su Constitución, se compromete a respetar y apoyar la soberanía de sus estados miembros. Las Naciones Unidas constituye solamente una instancia consultiva. Debido a la economía global, la paz versus las guerras, el bienestar versus la destrucción general –los estados nacionales ya no pueden ser los legítimos portadores de la autoridad soberana, puesto que no usan el holismo requerido, en el sentido de una definición lo suficientemente amplia. Los gobiernos contemporáneos se mueven en función del miedo– de agresiones exteriores, del terrorismo internacional, del deterioro económico, de las hambrunas (debido al cambio climático), del repudio a las discriminaciones, de las apostasías religiosas, a los genocidios. Son incapaces de generar una verdadera democracia y prácticamente todos ellos constituyen problemas globales en sí mismos.

La solución puede inspirarse en la práctica de los estados federados como Estados Unidos, Suiza, Canadá, Australia e India. Su posibilidad de éxito no es cuestionable. Internacionalmente, los estados nacionales también han sido miembros de confederaciones, primero de La Liga de las Naciones, y luego desde 1945, Las Naciones Unidas. La interdependencia económica de todas las naciones es marcada e innegable. Un interés superior compartido es sin duda la esperanza para la supervivencia frente al desafío del deterioro ambiental y la amenaza de guerra nuclear u otro tipo de destrucción masiva. Hay pocas dudas acerca de que efectivamente las condiciones para una unión federal mundial existen (solamente falta que las personas y los estados nacionales las vean).

Los prejuicios en contra de un gobierno federal, tan ampliamente presentes hoy en día, tienen poco fundamento real (p. 136). Un federalismo genuino no admite la intromisión del gobierno central en la administración de los asuntos locales de sus estados miembros. Solamente los temas de interés común, y aquellos que los estados nacionales en ningún caso podrían controlar son los que se reservan a la legislatura federal, puesto que (como ahora, ellos son soberanos) tales materias están fuera de los límites de su propia jurisdicción, y son afectadas por lo que se hace o deja de hacer en otros estados (p. 137). Podría hacerse cargo solamente de aquellos temas de interés común que demandan acciones concertadas que trascienden las soberanías estatales, mediante acuerdos y vías efectivas para su cumplimiento a excepción de acciones militares –por medio de una ley global, aplicable a delincuentes: personas individuales (y no estados soberanos). La Unión Mundial no puede ser establecida mediante la hegemonía de un superpoder, sino por medio de la libre decisión popular, sin el uso de la fuerza, y con el uso de referendos antes o después con el objeto de ratificar las decisiones gubernamentales.

La Federación Mundial es claramente la única forma capaz de proveer los medios para la resolución de los problemas globales, por medio de medidas globales que puedan ser implementadas con efectividad, puesto que establece un Imperio universal de la Ley en base a una democracia creativa (pág. 138). Se exponen detalles en la pág. 138-148).
Este nuevo orden mundial ofrece opción de supervivencia a los individuos y las naciones. La manera en que esto puede ser concretado, desde el punto de vista legal, es tema del libro de Glenn Martin.

El libro de Martin

Martin provee detalles y elaboraciones sobre lo que otros autores solamente mencionan: el cambio institucional de la actual ley internacional hacia una ley mundial. Esta no elimina las soberanías nacionales, pero limita sus prerrogativas a los temas internos de las naciones y sugiere lo mismo con respecto a la ley internacional actual. Señala que “un mundo fragmentado no puede sustentar la unidad en la diversidad de la democracia. Solamente la soberanía de toda la gente que vive en la Tierra institucionalizada en la “Constitución de la Tierra” puede alcanzar los fines inherentes a la democracia: paz, equidad, libertad, y prosperidad.” Y: “Es el sistema de naciones-estados (en el cual las naciones inevitablemente actúan en su propio interés percibido), el cual en concomitancia con el sistema económico global del capitalismo de explotación el que ha creado esta pesadilla económica para la gran mayoría de la humanidad. Ambas instituciones deben ser transformadas en una democracia planetaria de unidad–en –diversidad gobernada bajo la “Constitución de la Federación de la Tierra”. El propósito de un gobierno federal planetario es la prosperidad de todas las naciones y personas. “La eliminación de la pobreza, el analfabetismo, la miseria y las enfermedades es un propósito de alcance planetario, así como la preservación del ecosistema planetario para las generaciones futuras y el desarme global. Y las instituciones al servicio (por primera vez en la historia) para alcanzar esos propósitos con rapidez y eficiencia.” Esto no puede ser alcanzado por medio de los sistemas políticos actuales puesto que las naciones-estado, Las Naciones Unidas, otras instituciones internacionales y la ley internacional no alcanzan un nivel de holismo y totalidad e inevitablemente generan un mundo basado en premisas de dominación y explotación económica por parte de naciones-estado imperialistas que derivan en terror en vez de hacer de la explotación económica una actividad ilegal e improductiva. “Los cambios necesarios no son difíciles, ni impracticables. Pero son fundamentales. La “Declaración de los Derechos de las Personas”, el Manifiesto, y la Constitución de la Tierra en conjunto, pueden proveer todo lo necesario para establecer un nuevo orden mundial”

Algunas conclusiones:

Las instituciones son cruciales, pero no constituyen precondiciones suficientes para la supervivencia de la humanidad. Lo mismo es cierto con respecto a las críticas y sugerencias de los autores citados. La sinergia de todos ellos puede proveer viabilidad –innovaciones tecnológicas y sociales que reemplacen las obsoletas herramientas de la humanidad. Ellas deberán proveer el contenido para la “quinta fase del desarrollo de la competitividad” que ya hemos comenzado a esbozar en otros escritos (Mulej y otros, 2007; Mulej, Prosenak, 2007; Prosenak, Mulej, 2008).
Una vez más, varias conferencias sobre sistemas y cibernética deberían agregarse como fuentes críticas de ideas clave.

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