En un mundo de cambios acelerados la CREATIVIDAD y la capacidad de INNOVAR es una clave de vida, para personas y organizaciones, para la sociedad toda.
Transitamos un cambio de época, un delicado momento, en el cual conviene ser protagonista activo, diseñando nuestro futuro para propiciar una configuración deseable. Los desafíos que enfrentamos son inéditos, apabullantes, altamente complejos, sin embargo, nunca antes tuvimos tanto conocimiento y capacidad de aprendizaje. Ponerlos ampliamente a buen servicio es crucial.
El conocimiento ligado a la capacidad de aprendizaje es hoy el recurso económico sustancial. Es de notar que este recurso es MUY diferente a otros recursos más tradicionales: se aleja de lo transaccional, la compra-venta, así como de la díada capital-trabajo que sigue siendo referencia para muchos grupos de interés (porque no cuestionan y por ende no reconocen lo que perdió vigencia).
Reconocerlo y actuar en consecuencia abre la posibilidad de superar la obsolescencia del modelo económico vigente. Hacerlo es la punta del ovillo para dejar atrás las crisis recurrentes y la preocupante fragilidad biosocial, dando lugar a una SOCIEDAD CREATIVA con una ECONOMÍA AMABLE, sustentadora de la vida.
Innovar, innovar, innovar es el verbo a conjugar de múltiples maneras, para viabilizar un mundo AMABLE: sustentable y sustentador. Innovar en este sentido es, sin duda, la mejor inversión, personal y social para responder a las necesidades y realidades personales, organizacionales y sociales.
Aquí otras prácticas que aportan valor:


