La pandemia del coronavirus pone en evidencia y de manera contundente la alta interdependencia en la aldea planetaria que ahora somos. Hay mucho por comprender y por rediseñar para alcanzar la sustentabilidad en la comunidad humana convertido en un sistema altamente integrado. Sin duda, una cuestión clave que trae consigo la creciente complejidad e interdependencia es que invita a valorizar y desarrollar el poder de las personas y su responsabilidad ética para consigo mismos y su entorno: su autoecoética.

Edgar Morin señala que nuestro proceso de hominización no ha concluido. Significa que todavía estamos haciéndonos humanos. Vivimos en una sociedad en donde la diversidad en la unidad es muy importante y hay que apoyarse mutuamente para seguir evolucionando. Sin embargo, las maneras que predominan en la economía, que refleja el sentipensar dominante, hace que le pongamos demasiado foco a la transacción.

El tejido conectivo de la sociedad es la confianza, la colaboración, el reconocimiento del destino compartido y eso no es transacción y no puede serlo. Somos seres que aspiramos a lo más alto. La amabilidad, la felicidad, la satisfacción y el contentamiento se basan en eso. Por eso es tan importante que prestemos atención a generar contextos para que la autoecoética tenga lugar, para ayudarnos mutuamente a seguir avanzando en nuestro proceso de desarrollo y hacernos humanos, cada vez más humanos, y eso es ser amables, y ahí está el poder de las personas, irrenunciable poder de las personas.

Todo lo que hacemos es para nosotros y para los otros, todos los seres humanos y los otros seres con los que convivimos en esta biósfera en la que participamos, y en un mundo donde la interdependencia y la complejidad crecen eso es cada vez más importante. Entonces, en nuestros entornos familiares, en las empresas, en las comunidades, en la sociedad toda, el poder de las personas y su responsabilidad autoecoética tiene que tener un lugar muy importante para que podamos dar lugar a un horizonte promisorio y celebrar la vida ¡evolucionar!

En este video entramo estos conceptos con los vertidos por el profesor Paul Dembinski hace varios años en una exposición sobre ética empresarial que ofreció en la Universidad Nacional de Buenos Aires, donde señaló que cada actividad puede contribuir al bien común, y que la ética tiene sentido en la elección: si no se elige, no hay posibilidad de ética. Para él, lo importante en la ética es dar sentido en cada oportunidad, y por eso es muy cercana a la responsabilidad. En aquella disertación Dembinski puntualizó: “Si va de la situación a la regla es un proceso heurístico de confrontación, de elección, de decisión. No se puede discutir de ética sin libertad de elegir”

Dicho de otro modo, todo lo que hacemos, en cada momento y lugar tiene un contenido ético, ligado a nuestra responsabilidad personal. Cada desafío es una oportunidad para desarrollarnos como personas, como seres capaces actuar con amabilidad, eligiendo, evolucionando, haciéndonos humanos, libres.

A continuación el extracto del capítulo 4 del libro FUTURABLES sociedad creativa economía amable que dio origen a este artículo:

Paul Dembinski se esforzó por ofrecer un esbozo de su aproximación a la ética empresarial en un castellano con marcado acento extranjero:

Cada actividad puede contribuir al bien común. La ética tiene sentido en la elección: si no se elige, no hay posibilidad de ética. Lo importante en la ética es dar sentido en cada oportunidad. Es muy cercana a la responsabilidad. Si va de la situación a la regla es un proceso heurístico de confrontación, de elección, de decisión. No se puede discutir de ética sin libertad de elegir.

Esa idea navega con fragilidad, tanto en la teoría como en la práctica económica cotidiana, creo que resulta obvio.

En el ámbito empresarial es importante no dejar ese problema en los directores, o en declaraciones de misión, valores y demás, señaló Dembinski:

  • La misión y los valores necesitan ser parte de la cultura de la vida de la empresa.
  • Los códigos de ética solamente son útiles si hay una cultura de toma de decisión que atiende a la dimensión ética.
  • Los modos de interacción y el tratamiento de las personas al interior de la empresa es fundamental.

La vida económica es una actividad de instrumentalización, en el sentido que utiliza algo o alguien para hacer cosas que son importantes en el sentido económico. Es una actividad de instrumentalización, pero controlada, limitada. El otro nunca debería ser considerado un instrumento, porque siempre es más que sus talentos, saberes  y habilidades. 

Dembinski puntualizó:

La teoría económica dominante está construida sobre el principio de “agency theory”. Los agentes tienen un sólo deber ético: el de cumplir las órdenes del principal, de su superior. Si se lo toma así, hay sólo instrumentalización.

Anoté mi parecer:

Así como está estructurada la economía, la del sector real y la del sector financiero ¿cuál es la ética que impregna las elecciones y las acciones? Lejos de la instrumentalización, es oportuno reconocer la responsabilidad activa de las personas.

Hay que valorizar y preservar la autonomía personal: el poder de las personas y su responsabilidad ética. La organización social debería proveer las condiciones para que las personas maduren y ejerzan una autoecoética integral. Las personas tienen que constituirse en ciudadanos planetarios con plena responsabilidad ética en cualquier rol que cumplan, indefectiblemente.

AUTOECOÉTICA: el poder de las personas

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