La “Rueda de la abundancia”, del libro FUTURABLES – sociedad creativa, economía amable

El desarrollo coherente de la abundancia, en sus distintas dimensiones, propicia una espiral evolutiva autoecoamable y el despliegue de una sociedad inclusiva, creativa y vital. Implica renovar el sistema de paradigmas que subyace a los comportamientos personales-sociales, nos hace ciegos a lo obvio y torpes para ser coherentes con lo que de verdad importa. Vale recordar que, según el Diccionario de teoría general de sistemas y cibernética de Charles François, un sistema conceptual es un complejo de ideas y conceptos interactivos que se desarrollan en el tiempo y en el espacio.

¿Qué les importa a las personas? Cada quien tiene sus respuestas. Todos quieren ser felices, vivir bien, y eligen distintos caminos para lograrlo. Sin embargo, es preciso tener en cuenta que somos seres sociales, o mejor aún, reconocer que persona-sociedad-planeta-cosmos son inseparables.

La vida indefinible como es, es una propiedad del planeta. Como individuos somos parte de algo más grande que nos excede y concierne íntimamente. Nuestros destinos están unidos, el levantar la vista y mirar la cotidianeidad lo muestra. Ante lo que vemos, vale preguntarse: ¿Es lo que deseamos?

Nacemos en una familia, crecemos en una sociedad, pertenecemos a la Tierra, a un Cosmos multifacético e inmensurable, lleno de misterios. Somos partícipes activos de una compleja  trama que se renueva constantemente en ciclos de distinto alcance espacial y temporal. Ante esta realidad nuestra consciencia y capacidad de aprendizaje es crucial para impulsar la espiral coevolutiva, de modo que manifieste una autoecoamabilidad creciente en las realidades individuales y colectivas:  

La biósfera es el ambiente primordial en el que se desarrolla nuestra vida. Desde tiempos prehistóricos ofrece un marco particular a cada sociedad, a cada cultura, y aunque por nuestra creciente capacidad transformadora hemos generado una interdependencia, la trama social sigue dependiendo de la trama biológica, y no al revés.

Reconocer y respetar los principios organizativos de la biósfera es sustentar la propia vida, individual y social, lo cual es particularmente importante en el delicado momento actual. Comprenderlo es punto de partida para desarrollar aspectos cruciales para crear abundancia a partir de la abundancia, nutriendo una espiral evolutiva, sustentadora, amable.

Diseñé una “Rueda de la Abundancia” para facilitar esa comprensión. Reúne ocho rasgos que promueven la abundancia a partir de cualquiera de ellos, entrelazándolos y potenciándolos con los demás. Puede usarse como una herramienta de desarrollo individual y colectivo. Permite crear un mapa de situación para elaborar estrategias en vistas a un horizonte promisorio. Habilita a propiciar un futuro deseable mientras se vive un presente más amable.

Personalmente me siento a gusto comenzando por la CREATIVIDAD que asocio a la construcción de SENTIDO y VISIÓN, como un modo de dar lugar a los rasgos que considero más operativos: la AUTOECOAMABILIDAD, la AUTOECORGANIZACIÓN, la AUTOECOÉTICA y la MAESTRÍA PERSONAL, que llevan a la PROSPERIDAD asociada a la AUTOECORESPONSABILIDAD y el AUTOECOAPRENDIZAJE EVOLUTIVO.

En realidad no importa por donde se empiece, porque se nutren mutuamente avanzando desde y hacia la abundancia. Es tanto proceso como resultado. Promueve mejoras en el corto y en el largo plazo, simultáneamente, mejorando la vivencia en el presente al tiempo que da lugar a un futuro más auspicioso, lo cual es cada vez más importante en esta época de grandes desafíos, complejidad e interdependencia creciente.

En suma, es una herramienta para propiciar una SOCIEDAD CREATIVA, con una ECONOMÍA AMABLE, inclusiva, sustentadora de la vida.

Del Capítulo 1 “ABUNDANCIA & AUTOECOAMABILIDAD” del libro FUTURABLES – sociedad creativa, economía amable.

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